ECHA SAL A TU HERIDA.



¿Por qué el agua del mar no se echa a perder como por ejemplo el agua de una piscina sin cuidar? La respuesta es que el agua del mar se cuida a sí misma con un ingrediente que tiene a toneladas: la sal.

La sal tiene la capacidad de ser una sustancia con un gran poder antibacteriano y antiséptico. Si por ejemplo echamos la sal en una herida, esta nos va a escocer, nos va a picar y, cuando pica, es que cura.

Por eso, para la herida de la boca, ya sea una llaga o una boquera es aplicarnos la sal. Para las llagas en la boca, solo tenemos que llenar medio vaso de agua y verter dos cucharadas pequeñas de sal. Removemos bien y utilizamos la solución, la mezcla, para hacer gárgaras para que el agua salada llegue a todas las partes de la boca.

Para las boqueras  o llagas que tenemos en la comisura de los labios, podemos colocarnos un poco de sal humedecida. Seguramente te va a ser incómodo, te va a escocer, pero la recuperación será también muy rápida.  

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